A lo largo de la historia, la Argentina ha sufrido un problema recurrente, especialmente en los últimos 70 u 80 años, el cual parece no tener solución. Se trata de la inflación. Aquí discutimos el tema a detalle y su impacto en la Argentina.

 

Qué es la inflación

Denominamos inflación a un aumento general del nivel de precios. Principalmente se calcula a partir de los incrementos porcentuales del costo de vida, es decir, cuánto varía la suma de dinero pagada por un consumidor por un conjunto representativo de bienes y servicios, mejor conocido como canasta básica.

La inflación un problema económico que provoca la devaluación de la moneda, desencadenando la pérdida del poder adquisitivo de todos los ciudadanos y haciendo que el día a día sea más complicado para toda la población.

Si el nivel general de precios baja, estamos hablando de deflación, quizás un fenómeno más complicado que la inflación ya que genera desocupación, quiebras y depresión económica. La Argentina ha sufrido ambas a lo largo de su historia, especialmente los procesos inflacionarios.

Existen diferentes tipos de inflación, de acuerdo a la comisión de aumento:

  • Deflación: ocurre cuando se produce un descenso de los precios, es decir, una inflación negativa.
  • Inflación moderada: su propio nombre lo dice, los importes de los productos se suelen mantener en el tiempo y el aumento de su valoración se genera de forma estacional, donde los incrementos no alcanzan el 10% anual.
  • Inflación galopante: en este caso hablamos de un nivel de 2 o 3 cifras anuales, donde un producto o servicio puede hasta triplicar su precio en un solo año, provocando pérdidas del poder adquisitivo muy grandes. Generalmente ocurren por modificaciones de elevada importancia a nivel económico dentro de un país.
  • Hiperinflación: aquí hablamos de un incremento en los importes en el orden del 1.000% anual. Esto produce grandes crisis económicas, ya que la moneda prácticamente pierde su valor por completo y el importe de los productos y servicios resultan casi exagerados. Puede llegar a darse que el valor de la moneda en sí mismo llegue a ser el mínimo al costo del papel que se utilizó para imprimirlo.

La inflación y sus causas

Los orígenes de la inflación pueden ser muy variados, no existe una regla única para explicar la formación de estos fenómenos. Los más comentados suelen ser los siguientes:

 
  • Inflación de demanda: se produce cuando la demanda de productos es superior a la oferta.
  • Inflación de costos: ocurre cuando suben los costos de producción de las empresas y para asumirlos, éstas aumentan sus precios de venta, trasladando ese costo a los consumidores finales.
  • Inflación autoconstruida: a veces ocurre que para evitar una subida de precios importante en muy poco tiempo, lo que se hace es aumentarlos pero de forma gradual, con el fin de evitar las consecuencias que pueden producir en la población estas subidas bruscas de los precios.
  • Inflación de la base monetaria: se da cuando se produce una excesiva emisión de dinero.

Como vemos, se trata de procesos que no son neutrales, ya que acarrean subas generales de precios, pero también, transferencias de recursos de unos sectores a otros. Determinar cuáles son los grupos ganadores y perdedores podría decirnos mucho de la naturaleza de la inflación (o deflación) en las distintas etapas de un país, especialmente en Argentina.

Consecuencias de la inflación

Lamentablemente este fenómeno trae aparejado consecuencias negativas, especialmente para los ciudadanos trabajadores, que son los más perjudicados por esto. La más destacada tiene que ver con la pérdida del poder adquisitivo, en la cual las personas pueden adquirir menos bienes y servicios con igual cantidad de dinero, ya que el precio de los mismos aumenta mientras que el salario no (o al menos no en la misma proporción).

La inflación trae consigo consecuencias negativas, especialmente para los ciudadanos trabajadores, quienes son los más perjudicados por esto. La más destacada tiene que ver con la pérdida del poder adquisitivo sobre bienes y servicios básicos.

Sin embargo, no es la única cuestión que podemos señalar. Otros efectos que trae aparejados son:

  • Gran incertidumbre económica y financiera, desencadenando una desaceleración en las inversiones en el medio y largo plazo.
  • Aumento de las inversiones financieras especulativas (popularmente conocidas como la “timba financiera”), generando más incertidumbre.
  • Es de carácter regresivo, ya que suele afectar más a aquellas personas que menos recursos tienen para enfrentar esta situación.
  • Se benefician aquellas personas que tienen deudas por pagar y lógicamente se perjudican aquellas que deben cobrarlas, ya que la moneda vale menos.

Como vemos, todas las personas se ven afectadas, pero sin dudas, los más perjudicados siempre son aquellos que poseen menos recursos económicos, ya que normalmente, aquellos que gozan de un buen pasar económico pueden paliar la situación con inversiones y rentas.

Historia de la inflación en Argentina

Desde 1810 hasta 1944 la inflación en Argentina se ubicó en el rango de un 3% anual como máximo, causado principalmente por el aumento de precios por el bloqueo del puerto de Buenos Aires por parte de ingleses y franceses.

Existen varias opiniones con respecto al momento en que comenzó a existir inflación elevada en la Argentina, pero muchos la sitúan en el año 1945. En esta etapa, la Segunda Guerra Mundial había terminado y existía una escasez de oferta de diversos productos. Los países se replegaban en sí mismos y se enfocaban en sus mercados internos.

En el caso de Argentina, comenzó a mermar el hecho de perder terreno con sus exportaciones de productos agrícolas y ganaderos, que tan buenos ingresos le habían generado durante la guerra. Además, con la llegada de Perón, comenzaron a existir políticas salariales activas a favor de los trabajadores y se incrementaron las inversiones estatales en materia de inversiones locales y extranjeras.

Lo anterior produjo un aumento de los consumos públicos y privados, provocando una puja por la distribución de los ingresos y una inflación en mayor número que lo que venía siendo en las décadas anteriores.

Desde estos años hasta la propia muerte de Perón, ocurrida en julio de 1974, pasaron 14 presidentes argentinos (constitucionales y de facto). Durante este periodo, la mayor variación de precios se dio bajo la presidencia de Arturo Frondizi, con una tasa de inflación que superó el 120%.

Posteriormente a la muerte de Perón (década del setenta y ochenta) comenzó una etapa de profunda crisis económica y social, con la participación en la Guerra de Malvinas durante este periodo. En 1989 se dio un hecho inédito en la historia del país: se desencadenó una hiperinflación. Durante la presidencia de Raúl Alfonsín (luego del retorno a la democracia) la tasa de inflación llegó a ser del 3079% en ese año.

La pérdida de valor fue tan importante durante este periodo que se realizaron dos cambios de símbolo monetario, uno en 1983 (de peso Ley a peso argentino) y luego en 1985 (de peso argentino a austral).

Ya en la década de los noventa, y a partir de la Ley de Convertibilidad del año 1991 (que fijó la paridad del austral con el dólar y luego con el peso), la Argentina comenzó un periodo de una reducción significativa de la inflación y una posterior estabilización de los precios.

En esta etapa, Carlos Menem tuvo dos presidencias, donde tuvo una alta inflación en el primer mandato (con un promedio del 147% anual) y un segundo mandato con una inflación prácticamente nula.

A finales de esta década, se produjo un proceso de deflación bajo la presidencia de Fernando de la Rúa, como consecuencia de la recesión, llegando a una tasa del -1.1% anual. Sin embargo, la devaluación del 2002 bajo el mando de Eduardo Duhalde impactó en el nivel de precios, llegando a una inflación del 29.3%.

Tras un periodo de estabilidad de precios bajo la presidencia de Néstor Kirchner, los problemas volvieron a surgir a partir del 2007, cuando Cristina Fernández tomó el poder.

La implementación de varias políticas sociales, acompañadas de un bajo crecimiento a nivel económico, provocaron que la inflación siga aumentando, incluso al día de hoy bajo el mandato de Mauricio Macri, donde en el último año se ubicó en el rango del 47.6%.

¿Cómo frenar la inflación?

Somos conscientes de que Argentina posee una de las tasas de inflación más altas del mundo. Así mismo, comprendemos que para lograr un crecimiento continuo debemos tener una solidez en los precios.

En las últimas décadas los y las argentinas han encntrado un refujio ante la inflación en Bitcoin y otras criptomonedas descentralizadas.

Las medidas a adoptar para frenar la inflación están directamente relacionadas con reducir el consumo, como forma de recuperar el valor que ha perdido la moneda.

Entre otras cuestiones, reducir la inflación se logra:

  • Reduciendo la cantidad de dinero en circulación, de manera que a menor oferta, su valor aumente.
  • Subiendo los impuestos, de forma que las empresas y los particulares dispongan de menos dinero destinado al consumo en general.
  • Disminuyendo el gasto público, por el cual el Estado al gastar menos, contribuye a una desaceleración de la demanda de bienes y servicios. Al disminuir la demanda, el precio de las cosas tiende a bajar.
  • Aumentando los tipos de interés, porque de esta forma se reduce el crédito y se reducen las chances de realizar gastos e inversiones.
  • Fomentando el comercio exterior para que, al ingresar moneda extranjera al país, el tipo de cambio no aumente en detrimento del pueblo argentino.

Es seguro que la aplicación de estas medidas genere una retracción de la economía del país, pero es algo inevitable si el objetivo es reducir la inflación. Sin dudas involucra el compromiso de todos y no es algo sencillo, pero si indispensable para volver a niveles normales de inflación que le permitan al país contar con un crecimiento económico sustentable año tras año.

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